La materialidad en auditoría es uno de los criterios que permite definir el alcance del trabajo del auditor y evaluar la relevancia de los errores u omisiones identificados en los estados financieros. Sin embargo, determinarla no consiste simplemente en aplicar un porcentaje estándar sobre una cifra contable.
Su cálculo requiere analizar las características de la empresa, las necesidades de los usuarios de la información financiera, los riesgos identificados y otros factores que pueden hacer que una partida sea relevante. Por ello, dos empresas con cifras similares no necesariamente tendrán el mismo nivel de materialidad.
¿Qué es la materialidad en auditoría?
La materialidad, también denominada importancia relativa, permite evaluar si una incorrección —de manera individual o junto con otras— podría razonablemente influir en las decisiones que toman los usuarios sobre la base de los estados financieros.
La NIA 320 – Importancia relativa o materialidad en la planificación y ejecución de la auditoría establece que su determinación es una cuestión de juicio profesional. Además, señala que la magnitud de una incorrección no es el único elemento relevante: también debe considerarse su naturaleza y las circunstancias en las que ocurre.
Esto significa que la materialidad ayuda al auditor a establecer qué asuntos requieren mayor atención durante el trabajo y a evaluar posteriormente el efecto de las incorrecciones encontradas.
¿Cómo se calcula la materialidad en auditoría?
El proceso suele comenzar con la selección de una base de referencia o benchmark que resulte adecuada según las características de la entidad.
Sobre esa base puede aplicarse un determinado porcentaje como punto de partida. La propia NIA 320 reconoce este mecanismo, pero establece que tanto la selección de la referencia como el porcentaje aplicado requieren juicio profesional.
Por ejemplo, imaginemos una empresa para la cual el auditor considera apropiado utilizar como referencia una utilidad antes de impuestos de S/ 2 millones. Si, dadas las circunstancias específicas del encargo, se determina utilizar un 5 %, el cálculo inicial sería:
S/ 2,000,000 × 5 % = S/ 100,000
Este ejemplo permite visualizar el procedimiento, pero no significa que el 5 % sea una regla aplicable a todas las empresas. La NIA 320 utiliza precisamente el 5 % de la utilidad antes de impuestos como ejemplo para determinadas entidades con fines de lucro, pero admite porcentajes superiores o inferiores dependiendo de las circunstancias.
Por ello, el cálculo matemático es solo una parte del proceso.
¿Qué base de referencia puede utilizar el auditor?
La utilidad antes de impuestos no siempre es el indicador más representativo. La elección depende de qué información resulta especialmente relevante para los usuarios de los estados financieros.
Entre las referencias que pueden considerarse se encuentran:
- utilidad antes de impuestos
- ingresos
- gastos
- activos
- patrimonio
Por ejemplo, en una empresa orientada a generar utilidades, el resultado antes de impuestos podría ser una referencia relevante. Sin embargo, si las utilidades presentan fluctuaciones extraordinarias, puede ser necesario analizar una cifra normalizada basada en resultados de otros periodos.
En otras organizaciones, los ingresos, gastos o activos pueden representar mejor la dimensión económica que interesa a los usuarios de la información financiera.
La elección debe responder, por tanto, a la realidad de la entidad y no únicamente a una fórmula previamente establecida.
¿Por qué la materialidad no es un número arbitrario?
Aunque finalmente se expresa mediante un importe, la materialidad en auditoría se sustenta en un análisis tanto cuantitativo como cualitativo.
El componente cuantitativo considera la magnitud de las cifras. El componente cualitativo analiza la naturaleza de una partida y las circunstancias en las que se produce una posible incorrección.
En esa línea, el Marco Conceptual para la Información Financiera del MEF señala que la materialidad depende de la naturaleza o magnitud de la información, o de ambas, considerando las circunstancias particulares de cada entidad.
Esto es importante porque una partida relativamente pequeña en términos monetarios podría adquirir relevancia por sus características particulares.
Por ejemplo, una incorrección puede requerir especial atención si está vinculada con una operación sensible, afecta información especialmente relevante para los usuarios o modifica la forma en que se interpreta determinada información financiera.
En consecuencia, determinar que una cifra está por debajo de un umbral cuantitativo no implica automáticamente que carezca de importancia.
El juicio profesional cumple un papel central
La NIA 320 señala expresamente que la determinación de la materialidad depende del juicio profesional del auditor y de su percepción sobre las necesidades de información financiera de los usuarios.
Este juicio debe considerar las circunstancias particulares del encargo. Por ello, la materialidad no debería entenderse como una cifra seleccionada libremente, sino como un parámetro sustentado en criterios técnicos.
Materialidad y riesgo de auditoría
La materialidad también está relacionada con la forma en que se planifica y ejecuta una auditoría.
Durante la planificación, el auditor utiliza este concepto para determinar la naturaleza, el momento y la extensión de determinados procedimientos. Esto permite concentrar el trabajo en aquellas áreas en las que una incorrección podría tener un efecto relevante sobre los estados financieros.
Además de la materialidad para los estados financieros en su conjunto, se establece una materialidad para la ejecución del trabajo. Esta se fija por debajo de la materialidad global con el propósito de reducir a un nivel adecuadamente bajo la probabilidad de que el conjunto de incorrecciones no corregidas y no detectadas supere la materialidad establecida para los estados financieros.
De esta manera, la materialidad funciona como parte de un enfoque más amplio de evaluación de riesgos y obtención de evidencia suficiente y adecuada.
¿Puede cambiar la materialidad durante una auditoría?
Sí. La materialidad determinada inicialmente no necesariamente permanece sin cambios hasta el final del trabajo.
La NIA 320 contempla su revisión cuando, durante la auditoría, el auditor obtiene información que habría llevado a determinar inicialmente un importe diferente.
Por ejemplo, los resultados reales de la empresa podrían diferir significativamente de las cifras utilizadas durante la planificación. También podrían aparecer hechos o circunstancias que modifiquen la evaluación inicial.
En esos casos, corresponde evaluar si el nivel de materialidad continúa siendo adecuado y, cuando sea necesario, ajustarlo.
Esta posibilidad refuerza una idea importante: la materialidad no es únicamente un cálculo realizado al inicio de la auditoría, sino un criterio que acompaña la evaluación del trabajo.
¿Qué implica la materialidad para las empresas?
Comprender este concepto también resulta útil para la gerencia y los responsables de preparar la información financiera.
Que una auditoría utilice niveles de materialidad no significa que determinados errores puedan ignorarse automáticamente. Las incorrecciones identificadas deben analizarse considerando su importe, naturaleza y posible efecto sobre los estados financieros.
Asimismo, la empresa debería mantener controles que permitan generar información financiera confiable independientemente del umbral utilizado por el auditor.
Una adecuada preparación para una auditoría implica contar con conciliaciones actualizadas, documentación de respaldo, políticas contables consistentes y explicaciones suficientes sobre operaciones relevantes o inusuales.
La materialidad requiere análisis, no solo una fórmula
La materialidad en auditoría permite orientar el trabajo hacia aquellos aspectos que pueden resultar relevantes para los usuarios de los estados financieros. Para determinarla, el auditor puede partir de una referencia financiera y aplicar un porcentaje, pero el resultado debe evaluarse considerando las circunstancias específicas de cada entidad.
Por ello, comprender la materialidad únicamente como un porcentaje puede llevar a una interpretación incompleta. Su adecuada determinación combina información financiera, evaluación de riesgos y juicio profesional para definir un nivel coherente con las características de la organización.
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