En este periodo de cierre, las empresas están obligadas a tomar en cuenta elementos importantes que les permitan sustentar sus gastos y así determinar de manera correcta la renta neta de tercera categoría.

 

Además, considerando que ahora el Poder Ejecutivo tiene, gracias a la gestión del Congreso, facultades para legislar en materia tributaria, esto trae consigo que se tomen medidas más estrictas en cuanto a la fiscalización de parte del Ente de Administración tributaria.

Por ello, resulta importante que las empresas estén preparadas, adopten medidas oportunas y eviten cualquier contingencia. Aquí aprovechamos para mencionar algunos puntos importantes a tomar en cuenta:

◼️ Cumplimiento irrestricto del principio de causalidad: Acorde a lo establecido en el artículo 37 de la Ley del Impuesto a la Renta, se deberá tener en cuenta que a fin de establecer la renta neta de tercera categoría se deducirá de la renta bruta los gastos necesarios para producirla y mantener su fuente, así como los vinculados con la generación de ganancias de capital, en tanto la deducción no esté expresamente prohibida por esta ley.

En efecto, a fin de que un gasto resulte necesario para producir y mantener la fuente deben cumplirse estos criterios:

  1. Normalidad, criterio según el cual, los gastos deben ser normales para la actividad que genera la renta gravada (RTF N° 05854-2-2020);
  2. Razonabilidad, en virtud de este criterio, el gasto materia de análisis debe resultar razonable y proporcional en relación al incremento de los ingresos, a las rentas totales obtenidas por el contribuyente y a la propia remuneración percibida por su personal (RTF Nº 01888-9-2020);
  3. Generalidad, para determinar si los gastos indicados en los incisos l), ll) y a.4 del artículo 37 de la Ley del Impuesto a la Renta (gastos vinculados con el personal) son deducibles, debe verificarse que hayan sido otorgados con carácter general a todos los trabajadores que se encuentren en condiciones similares, para lo cual deberá tomarse en cuenta la jerarquía, el nivel, la antigüedad, el rendimiento, el área, la zona geográfica, entre otros (RTF N° 01134-9-2020).

◼️ Fehaciencia: Los gastos para ser deducibles deben ser fehacientes, es decir, se debe mantener material probatorio suficiente de modo tal que se pueda acreditar razonablemente la existencia de la operación, para lo cual será fundamental que la empresa cuente no solo con el comprobante de pago que sustente la transacción, sino además con el registro contable, los contratos o actos jurídicos, actas, proformas, cotizaciones, órdenes de compra o servicios, entre otros.

◼️Devengo: para que el gasto sea deducible en el ejercicio, se deben haber producido los hechos sustanciales generadores del gasto y que el compromiso no esté sujeto a condición que pueda hacerlo inexistente, siendo que el hecho sustancial generador del gasto se origina en el momento en que se genera la obligación de pagarlo, aun cuando a esa fecha no haya existido el pago efectivo, lo que supone una certeza razonable en cuanto a la obligación y a su monto.

◼️ Bancarización: A efectos de la deducibilidad del gasto, la empresa debe utilizar medios de pago cuando se paguen obligaciones cuyo importe sea a partir de S/ 3,500 o US$ 1,000.

 

Por tanto, se hace necesario que la gerencia adopte un papel proactivo en este proceso, implementando medidas de supervisión y control efectivas que involucren a toda la empresa y sobre todo a las áreas generan operaciones susceptibles de generar gasto, ya que ello será parte crucial cuando la administración tributaria realice la supervisión correspondiente.

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